Eduardo Bustamante Ramos
1921-1999
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En estos días últimos, he padecido la pérdida de un amigo entrañable como Eduardo Bustamante Ramos lo fué para mí.
Era arequipeño de nacimiento y de muy larga ascendencia. Esposo devoto de Gaby Ibarra y padre de muy numerosa familia, era amigo ejemplar, firme y claro en sus convicciones, incapaz absolutamente del trueque que consistiera en ocultar o disimular la verdad a cambio de compadrazgo y aun del mero compañerismo.
Estudió en Arequipa en el colegio San Francisco y - como yo - también en el colegio de La Salle. Había entre nosotros alguna distancia de edad que no me permitió conocerlo en nuestra tierra natal sino, años más tarde, en Talara y en Lima.
Se graduó como ingeniero en la que, como entonces, se llamaba Escuela Nacional de Ingenieros, bajo la enérgica dirección de Don Cristóbal de Losada y Puga. Andando los años, su especialidad sería la de ingeniería del petróleo. Prestó grandes servicios, siempre eficientes, diría yo que brillantes, sucesivamente a International Petroleum, Petróleos del Perú y Occidental Petroleum. Más de una vez hemos estado frente a frente en la misma mesa de negociación - él como ingeniero, yo como abogado -, cada uno en la honrada defensa de su respectivo cliente. Yo admiraba su talento matemático y sin retórica.
Era un conversador parco, pero siempre agudo y entretenido. Era un excelente jugador de rocambor - el cual, elogiado por don Miguel de Unamuno, me temo que en el Perú casi se ha perdido como en España -. Su padre fue don Eduardo Bustamante Ordóñez. Su madre doña María Laura Ramos Pacheco. De allí proviene su parentesco conmigo, pues mi padre apellidaba Chirinos Pacheco. Tal era nuestro entronque con don Toribio Pacheco y Rivero, el ilustre Canciller del 2 de Mayo.
Eduardo se ha ido, como nos iremos, como nos vamos todos, uno por uno. Dios lo tiene ya en su seno, como nos tendrá a todos - espero yo - en su infinita misericordia.
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| *Congresista de la República |
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